Precariedad en los medios

Ana Vega
 
 
 
Preocupante la confusión de términos a la que asistimos sin mover dedo alguno o mostrar gesto de disidencia. Tiempos en los que la desobediencia civil debería ser la norma y no el miedo. Tiempos en los que todo aquello que se calla se establece como código y contrato de silencio. Precariedad laboral en todos los ámbitos y sentidos, pero especialmente llamativo en el caso de los medios de comunicación y el ámbito cultural. En general nos avergüenza reconocer nuestras miserias y hacerlas públicas, otorgando así mayor poder a quien se alza a través de todas esas voces silenciadas. Precariedad preocupante que recientemente Javier Gallego definía con tanta habilidad y precisión en uno de sus artículos publicado en eldiario.es: “Por no tener no tiene ni nombre. Tuvo que venir el economista Guy Standing a inventar un neologismo, el precariado, que es un proletario al que le han quitado los derechos laborales históricos del proletariado y su conciencia de clase. Aún no tiene historia a la que agarrarse y, por ello, tampoco el sentimiento de pertenencia a un grupo que le dé la fuerza para rebelarse. Es precario hasta en eso, en que no tiene siquiera una idea clara de sí mismo”. Dos claves, el trabajador y trabajadora como especie en extinción y la falta de conciencia de clase. Explicación con sentido, en términos generales, pero no en el caso que nos ocupa: la precariedad laboral no es algo nuevo ni en el ámbito cultural ni en los medios de comunicación. Cierta gravedad añadida pues son elementos éstos que transcriben, que traducen el mundo, que comunican, establecen, en definitiva, nexo de unión entre los pueblos, rompen fronteras y pueden tejer un valioso territorio de verdad frente a la hipocresía y principalmente hacia la impunidad. Cómo una precariedad laboral en un ámbito determinado puede haberse asumido como algo inherente al trabajo en sí.
 
Curioso ver cómo los sindicatos, inspección de trabajo, organismos oficiales, administración, nombres, apellidos, gente de un lado u otro conocen la situación extrema –insisto, general en este momento, pero mantenida en este campo durante muchos años– de tantos y tantas profesionales (periodistas, fotógrafos y fotógrafas, artistas, escritores y escritoras…) y que esto se asuma como algo propio de dicha profesión y oficio. El valor y el respeto con el que un diario recogía un relato o crónica han ido disminuyendo hasta desaparecer por completo. Cada día nos interesa menos la verdad y cuanto menos nos interesa ésta más y más profundamente nos condenamos. Se da por hecho habitual que alguien que ejerce la crítica literaria o la corrección o cualquier otro trabajo en un periódico no posea unas condiciones laborales mínimas para desarrollar su labor. Existe la autofactura, el falso autónomo o el desamparo completo. Y así puedes desarrollar tu oficio, trabajo, esfuerzo y dedicación durante años. Enriqueciendo por supuesto a otros que sí se benefician de este trabajo colectivo que alimenta y da sentido a todo medio de comunicación. Conclusión: tienes deberes, pero no derecho alguno, ni presente, ni pasado ni futuro.
 
En cuanto al hecho cultural poco cabe decir ya. La cultura, al igual que el cuento de Julio Cortázar, ha sido tomada. Asistimos a una especie de abducción general, de repente vivimos desde dentro el cuento del traje nuevo del emperador, nadie se atreve a cuestionar una verdad que tan sólo ciertas voces siguen aclamando. No resulta extraño que en dichas circunstancias anide el peor y más vil y miserable intrusismo, también el más peligroso, el más hábil en tejer sus redes a través de esta ceguera compartida en la que nos dejamos arrastrar hacia un mundo donde la información nos devora, sin más (la información urgente, no profunda, no documentada, sin exigencia, sin atención…). Sin darnos cuenta que esta información y cultura de calidad deplorable, sin poso alguno, y sí con toda la urgencia posible, nos llena, nos ocupa, nos impide encontrar ese refugio donde poder, tal vez, leer las Cartas a un buscador de sí mismo, de Henry Thoreau. Preguntarnos, cuestionarnos. Descubrir en el Elogio de la ociosidad, de Bertrand Russell, una sabia lección sobre el aprovechamiento más lúcido de nuestro precioso y mal empleado ocio.
 
Si los ejes de esta sociedad, información y cultura, se encuentran en peligro absoluto y sus interlocutores reales en una situación en la que la supervivencia sólo les permite avanzar a ciegas, a golpes y tragando saliva, qué nos quedara entonces. Asistimos –insisto– a un claro exterminio, de una clase, la obrera, de unos términos, de unos códigos, de unos valores –honestidad, integridad, compromiso, respeto, ética profesional– y de unos profesionales cuyo valor intrínseco y más importante son la libertad, de expresión, por supuesto, pero también el poder ejercer dicha expresión y profesión desde el espacio y tiempo necesarios. Y si estos ejes son el sustento de toda civilización y también el modo de vertebrar una conciencia (también consciencia de la realidad) y esta precariedad que viven –y vivimos– nos sigue devorando a pasos agigantados quién dará testimonio, quién pondrá voz a quien es silenciado, quién nos mostrará refugio en sus palabras, quién podrá salvarse si el mundo es contado en palabra, imagen, libro u obra de arte tan sólo desde un lado de la historia. Qué lado de la historia hablará más que el poderoso, cuya versión conocemos. Imaginen un mundo así, porque realmente ya lo estamos conociendo ahora mismo, en este instante en el que escribo y alzo la voz y denuncio. Es el momento de tomar partido y también de defenderse.
 
“Cuando una mujer dice la verdad, está creando la posibilidad de más verdad a su alrededor”. (Rich, Adrienne: Sobre mentiras, secretos y silencios, editorial Horas y Horas, 2011).
 
 
 
 
Ana Vega ha colaborado en revistas y publicaciones nacionales e internacionales, participado en antologías poéticas como La manera de recogerse el pelo, coordinada por David González (Editorial Bartleby), u otras publicaciones como Poetas asturianos para el siglo XXI, de Carlos Ardavin (Editorial Trea). Ha publicado El cuaderno griego (Editorial Universos), Realidad paralela (Editorial Groenlandia), Breve testimonio de una mirada (Amargord), La edad de los lagartos (Editorial Origami), Herrumbre (Groenlandia), Llanquihue (Editorial Huerga & Fierro), Al xeito del tambor (Editorial Trabe, 2013) y Auschwitz 13 (Amargord, 2013). Accésit del XXVI Premio Nacional Hernán Esquío 2008 y premio de la Crítica de las Letras Asturianas 2011, compagina su actividad literaria con su actividad docente como coordinadora de cursos y talleres de creación y creatividad y su colaboración en diferentes medios de comunicación como periodista, crítica literaria y columnista. Su espacio virtual, aquí. En Twitter: @ANAVEGAWRITER.
 
 
 
 




Es curioso ver cómo muchos/as se preguntan por el supuesto cambio personal o íntimo o interior de algunos/as, cuando este hecho tan sólo responde a la pérdida absoluta de respeto hacia muchos/as personas y cosas y situaciones. El signo de los tiempos marca ahora dar un paso al frente y posicionarse, el campo de batalla permanece abierto y exige voluntad colectiva. Quien ahora decide mirar hacia otro lado o esconder la cabeza o pensamiento no pretenda buscar amparo o comprensi...ón en quien toma otro camino totalmente distinto. A todos los niveles y en todos los sentidos. Y quien no alce su voz ahora y se sitúe justo del lado del débil, que no se coloque etiqueta alguna de intelectual ni ser humano siquiera. Marca la distancia y ruptura para muchos/as. En mi caso, mi postura y lugar tienen una claridad que me desborda y por lo que veo también a quien tengo justo frente a mi. No busquen comprensión al menos en este lado, al menos en este sentido. Ni la hay ni la habrá, se ha roto el vínculo, la conexión a tierra en el sentido equivocado y se ha activado sin embargo la conexión hacia lo más profundo, las raíces, la historia, la memoria y el respeto por quien luchó y lucha. Del resto prefiero no saber nada. Hay que basarse en hechos, también escritos.
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
 
 
 
 
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado, ...

como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
 
 
 
 
 
Gabriel Celaya

Exijo que el servicio de Urgencias de cualquier hospital y en este caso el Hospital de Asturias ofrezca en primer lugar una mayor y mejor atención al paciente en todos los sentidos pero muy especialmente ante una situación que me parece muy grave.  Un paciente o una paciente que acude un servicio de urgencias con pensamientos suicidas o de autolesión debe ser tratada con sumo cuidado y por profesionales que conozcan un protoloco adecuado y medidas básicas en Prevención e Intervención en suicidio. Intervención que supone salvar la vida de esa persona.

Que los propios médicos y profesionales de la sanidad arrojen – y esa es la palabra exacta- a una persona que sufre este desahucio interior de vuelta hacia una casa que puede ser la raíz del problema u ofrezcan soluciones de mesa de estado e inservibles por tanto como pedir consulta con el centro de salud mental correspondiente cuyo teléfono está siempre desconectado y cuya media de revisión trascurre entre dos y tres meses de sufrimiento por parte del paciente para luego ser callado con un importante número de pastillas pero sin escucha activa alguna o preocupación por patología y principalmente causa o vida propia – la gente no enferma o se desespera por gusto o aburrimiento, créanme- exige un mínimo de coherencia con tu trabajo y tu nivel de vergüenza ante situaciones así. Desde luego tras mi conciencia no pesa muerte alguna, no sé tras la de otros/as.

Escuchen al paciente por favor y miren sus ojos, en su mirada lo dice todo. Que acudir a un servicio de urgencias por una patología mental no implique tener que clavarse un cuchillo o realizarse cortes perfectos en ambos brazos y piernas para que entonces al menos se situé al enfermo en una sala contigua y una enfermera diga eso de: qué carnicería mejor haberte cortado en un sitio que se vea menos.

Luego nos sorprendemos y cabreamos cuando una persona estrella un avión, persona que tal vez ha buscado ayuda una y otra vez.  Fácil culparle luego, pero el avión lo estrellamos entre todos, las pautas que nosotros fijamos y el destino al que hemos lanzado a ese hombre o esa mujer que ahora lee esto que escribo.

Atentamente,

Ana Vega

 
La sociedad mas cobarde de todos los tiempos
 
 
 
 


En su inquietante ensayo ¿Qué es un dispositivo?, el filósofo italiano Giorgio Agamben llega a la conclusión de que hoy tenemos “el cuerpo social más dócil y cobarde que se haya dado jamás en la historia de la humanidad”. Esa docilidad y esa cobardía que Agamben percibe y describe esta relacionada con los teléfonos móviles y con las tabletas a las que vive conectado un habitante común del siglo XXI.

La gente ha dejado de ser exigente y rebelde y parece estar dispuesta a soportar todo tipo de abusos y vejaciones: que le roben, humillen y les arrebaten los derechos básicos que conquistaron sus antepasados a base de lucha y sangre. Tiene toda la razón Giorgio Agamben cuando dice que nunca en la historia de la humanidad la sociedad ha sido tan dócil y tan cobarde.

Y la clave de ese drama que nos hace indignos y esclavos está en dos factores aparentemente inofensivos e inocuos: estamos mas distraídos y confundidos que en cualquier otro tiempo del pasado.

Nunca antes habíamos tenido mas información a nuestra disposición. Nos llega a través de los canales de radio y televisión, de los medios escritos, de Internet y hasta en los comentarios y conversaciones. Es tanta y tan variada la información que nadie es capaz de procesarla e identificar que es verdad y que es mentira. El resultado de ese océano informativo es la confusión. Los gobiernos están felices porque han descubierto que mas útil que mentir es confundir y saturar a los ciudadanos con muchas versiones de la realidad, casi todas verosímiles y creíbles, pero casi todas también falsas.

La otra clave está en que nunca antes habíamos consumido tantos dispositivos. Estamos permanente distraídos, con la atención puesta en demasiadas cosas simultáneamente y eso nos hace vulnerables. Hemos abierto demasiadas puertas y la atención que requiere atenderlas a todas nos va condenando poco a poco a la individualidad, nos va convirtiendo en individuos que se bastan a sí mismos, que pueden prescindir, cada vez con más confort, de la vida en comunidad.

Hemos olvidado una de las grandes lecciones de la Historia: que el hombre es tanto mas fuerte cuanto mas se une a sus semejantes. El hombre insertado en una comunidad que discurre en común y que tiene objetivos comunes es casi invencible y logra derechos como la libertad y la fortaleza, pero cuando se aísla y está solo se convierte en presa fácil para los poderosos, que siempre están a la caza de esclavos.

Los teléfonos y las tabletas aportan ventajas como el acceso a la información y cierta manera de relacionarnos, pero también han conseguido atomizar a la sociedad y por eso estamos cada día más solos y somos hoy más dóciles y más cobardes.

Esa soledad, unida a la confusión que provocan el bombardeo mediático y el ocultamiento sistemático de la verdad nos expone permanentemente al discurso oficial de este milenio, que es el de la preocupación de los Estados por la salud y bienestar de sus ciudadanos, una rotunda falsedad que se convierte en verdad porque es repetida cientos de miles de veces.

Nos sentimos "cuidados" por el poder cuando vivimos bombardeados por millones de dispositivos que nos repiten con insistencia sospechosa, lo perjudicial que puede ser fumar, beber alcohol, consumir grasas saturadas, no hacer ejercicio, la decadencia física, la vejez, el peligro y exponerse a enfermedades que cada día son mas amenazantes.

El miedo es el principal recurso del poder y, unido a la confusión y a los juguetes que nos aíslan, forman el tridente mas eficaz de todos los tiempos para liquidar el brío, la rebeldía, la valentía y el orgullo, logrando, además, estimular la cobardía.

Nuestros políticos, en nombre de los grandes poderes financieros que comandan el mundo, han logrado que seamos el grupo humano más dócil y más cobarde que ha producido la humanidad.

La televisión consiguió alienar y estimular el miedo, pero al menos se veía en compañía, mientras que los teléfonos y las tabletas nos aíslan y nos hacen seres solitarios. Cada uno ve lo que quiere y lo ve en soledad. El mundo se atomiza y la gente deja de unirse y asociarse. Ante ese panorama, el poder sonrie y se siente seguro para poder robar, oprimir, aplastar y sojuzgar.

La música, que antes era un fenómeno colectivo, que incitaba a que los amigos se reunieran para bailar y disfrutar, ahora se escucha en soledad, a través de los cascos. La gente ni siquiera ve su entorno mientrasd camina por las ciudades enchufada a sus cascos. Solos, completamente solos en medio de la multitud... y cada día mas asustados. Pura carne de esclavitud ambulante.

Quien piense que la atomización de la sociedad, el miedo y el aislamiento son fenómenos culturales y sociales espontáneos se equivoca porque responden a un diseño de sociedad estimulado desde el poder para fabricar cobardes y esclavos sometidos. El viejo "Divide y vencerás" ha sido sustituido por el "Atomiza y reinarás" sobre una multitud de individuos solitarios, dóciles y acobardados.      

Precarios del mundo, uníos
Javier Gallego
 
 
 

Mañana se celebra el día internacional de los trabajadores que es como dedicarle un día al lince ibérico, una especie en extinción. No sólo porque cada vez haya más parados sino porque también hay menos trabajadores, o sea, personas que tienen un trabajo. Ahora con suerte tienen varios y así completan un medio sueldo. Pero trabajadores de los de antes, con un único salario que les dé para vivir, unos derechos, unos convenios, un estatuto, una estabilidad laboral y un paro decente, de eso apenas queda.
Ahora lo que hay son curritos, currantes, explotados, becarios, mal pagados, impagados, temporales, contratados en prácticas, a media jornada, por horas, esporádicos, autónomos, mileuristas, seiscientoseuristas, trescientoseuristas y minitrabajadores con minisueldos que viven en minipisos. O en casa de sus padres. La nueva clase trabajadora es la clase precaria que, como su propio nombre indica, lo único que tiene, no lo tiene realmente, lo tiene en préstamo. Por eso vive de prestado.
Por no tener no tiene ni nombre. Tuvo que venir el economista Guy Standing a inventar un neologismo, el precariado, que es un proletario al que le han quitado los derechos laborales históricos del proletariado y su conciencia de clase. Aún no tiene historia a la que agarrarse y, por ello, tampoco el sentimiento de pertenencia a un grupo que le dé la fuerza para rebelarse. Es precario hasta en eso, en que no tiene siquiera una idea clara de sí mismo.
Sabe que está en precario, pero aún cree que es de a una clase social distinta, superior a la real. Aún sigue soñando que es clase media, el pobre. Piensa que su situación es pasajera como un catarro y que cuando todo esto se pase, será como sus padres, un trabajador con un empleo estable, un sueldo decente y una hipoteca. Y como cree que es un catarro, no hace gran cosa para curarse, solo meterse la cama a esperar.
La gran trampa del sistema es hacer creer al precario que su precariedad es precaria, o sea, temporal como la crisis, que también nos han hecho creer que es crisis, o sea, un alto en el camino, cuando la realidad es que nos hemos instalado en ella para quedarnos. Es la primera generación que vive peor que sus progenitores, pero aún piensa que vivirá mejor que ellos. Paradójicamente, los padres que le han dejado este mundo en herencia a sus hijos, ahora les tienen que mantener. El sistema se lo ha montado muy bien para tenernos inmovilizados: unos cayendo por el precipicio y los otros sujetándonos.
La crisis no ha sido el detonante sino la excusa para apuntalar una situación que el neoliberalismo global lleva implantando desde antes. Desde el FMI a Díaz Ferrán pasando por nuestros gobiernos, ya nos han dejado claro que tenemos que trabajar más cobrando menos, que las empresas pueden echarnos por menos dinero, que la mayoría seremos autónomos, que nos jubilaremos con 67 años como poco y que no es seguro que tengamos una pensión. Hasta un partido que se dice renovador como Ciudadanos propone el contrato único que no es más que legalizar la precariedad permanente, valga la contradicción. Esa es la única seguridad laboral del precario: que no va a tener seguridad laboral en la puñetera vida.
Yo mismo cobro la mitad de lo que ganaba cuando empecé, soy autónomo y no tengo vacaciones pagadas ni más pagas que las que me trabaje, aunque tengo quince años más, el doble de experiencia y mayor reconocimiento. Perdonen que hable de mi libro pero es representativo de lo que le ocurre a la mayoría de gente que conozco: trabajan el doble y cobran la mitad. Incluso trabajan más del doble porque asumen el trabajo que antes hacían entre varios. O sea que cobran menos de la mitad de lo que deberían porque hacen el trabajo de más del doble de personas.
Los que trabajan. Esos privilegiados. Esa es otra de las trampas del sistema, que te sientes privilegiado si tienes trabajo, aunque sea un trabajo de mierda, aunque tengas varios trabajos mal pagados con los que reúnes lo justo para vivir. Puestos a engañarte, hasta te hacen creer que la precariedad es libertad, que así tú puedes gestionarte tu tiempo, cuando en realidad, te consumes tu vida buscando trabajo y de un trabajo a otro, organizando tu pluriempleo. Pero no te quejes que no sólo tienes trabajo, tienes varios. Esa es la gran diferencia del precariado con el proletariado. El proletario aspira a mejorar sus condiciones, tiene algo por lo que luchar. El precario aspira a no empeorar las suyas, tiene miedo de perderlas si lucha. Sabe que si no traga, hay una cola de precarios como él, dispuestos a tragar.
Así que mañana yo pediría a los sindicatos convocantes que empiecen a hablar de los precarios en sus reivindicaciones. Hasta ahora el sindicalismo no ha respondido a la nueva realidad y los precarios no sienten que los sindicatos les representen. Otra de las victorias del sistema ha sido quitarles a sus representantes, con la inestimable ayuda de algunos sindicalistas que han pasado por el aro. Lo que ha conseguido el sistema con el precariado es desactivar la lucha de clases.
Pero se está reactivando porque los precarios cada vez son más durante más tiempo y empiezan a ser conscientes de lo que son. Qué es el 15M y el movimiento indignado sino la primera manifestación del orgullo precario. Que se vayan preparando. Como dice Guy Standing (nombre que significa “tipo en pie”, por cierto), el precariado empieza a ser peligroso para el sistema porque su angustia le lleva a la protesta, la violencia, el delito y la radicalización. Al sistema le convendría evitarlo. A los precarios, ponerse en pie frente al sistema. Precarios del mundo, uníos.
Javier Gallego es el director del programa de radio Carne Cruda que se emite los martes y jueves a las 12h en www.carnecruda.es. Hoy entrevista a Guy Standing, autor de "El precariado, una carta de derechos". 
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PROGRAMACIÓN

VIENRES 24

18:30: Taller de fancín collaborativu, a cargu de Casa Miguel, na biblioteca del llar.

21:30: Na sala de conciertos, PRIMER GRAN VERBENA POÉTICA, cola música de COLMENA y la actuación de:

- Los Nadie Cantabria
- Comando Esbardalle Galicia (IV Centuria)
- David Suárez Suarón
- Carol Bret
- Laura Marcos

00:00: Afterparty con Los Hermanitos y dj Pedro Menchaca nel Diañu Rock-Bar

SÁBADU 25

19:00: Mesa Redonda 'Ruptura y continuidá na nueva lliteratura asturiana", con Antón García, Alba González Sanz y Xuan Santori. Modera Miguel Miguel Rodríguez Monteavaro, na biblioteca del llar.

21:00: Na sala de conciertos, SEGUNDA GRAN VERBENA POÉTICA, con:

- Patarrealismo Salvaje
- La poesía del Coño
- Tapir Life Show
- Comando Esbardalle Galicia (V Centuria)
- Yunclas y el Eterno
- Sergio S. Taboada

00:00: Afterparty con Fabes de Mayo y dj Abysal

DOMINGU 26
12:00: Plaza les Campes. Pieslle poéticu y vermú molón.

Dios






Dios es
 
 
según mi abuelo
 
 
la conciencia
de cada cuál:
 
 
eso explicaría
 
 
por qué hay
 
 
tan poca fe
y tan poca conciencia
 
 
 
David González. Campanas de Etiopía
 
Sangre en las venas
 
                     con claude mac kay
 
 
 
 
 
si he de morir
 
 
que no sea como un cerdo
cazado y encerrado
en un lugar sin pena ni gloria
mientras a mi alrededor
rabiosos y hambrientos
ladran los perros
burlándose de mi maldito destino:
 
 
pero si he de morir
 
 
con nobleza voy a morir
con nobleza
de modo que mi preciosa sangre
roja
no sea derramada en vano:
de modo que entonces ellos
los monstruos que desafío
se vean en la obligación
de tener que honrarme a mi muerte:
 
 
sí, David, tío, sí:
 
 
tienes que enfrentarte al enemigo común
y aunque ampliamente superado en número
demostrarás valor
le echarás cojones
y contra sus miles de golpes
contra sus miles de golpes ASESTARÁS
 
 
el de gracia:
 
 
¿qué importa si te espera la tumba abierta:
 
 
como un hombre:
 
 
contra la pared:
 
 
solo frente a la asesina y cobarde jauría:
 
 
como un hombre:
 
 
muriéndote:
 
 
pero todavía
 
 
luchando
 
 
David González. Campanas de Etiopía
 
 
 
Conocida es mi devoción personal y profesional por quien considero mis dos piernas gracias a las que logro levantarme cada día. Extremidades con nombre masculino ambas, Alberto García- Alix y David González. Fotógrafo y poeta, hombres, seres humanos pero principalmente compañeros de viaje y vida. No recuerdo el momento exacto en que conocí a dichas extremidades ni cómo lograba alzarme sobre mis pies antes. Sí recuerdo no obstante esa dolorosa cojera que me impedía caminar con cierta resolución y eficacia, digamos.
Concluye ahora mismo mi lectura del último libro de David González. Leer a David es como avivar el recuerdo y reconocerse en él. Me reconozco tanto, tanto en tu verdad, David.... Es como si una especie de cordón umbilical nos uniese, muchas realidades similares, puntos de encuentro, vida o vidas y principalmente misma actitud ante lo que en su momento ocurrió y ocurre ahora. Hemos aprendido varias lecciones, todas ellas altamente valiosas. Y todas, surgen de la misma fuente o más bien pozo y sé que sabrás entender esto bien: pura supervivencia. Elegimos no obstante no convertirnos en perros de presa, aunque bien pudiéramos hacerlo, conocemos el modo, la norma y también dónde morder y cómo acabar rápido o extremadamente lento con la presa entre los dientes. Elegimos no obstante la palabra y el respeto infinito hacia ésta.
Concluye esta lectura con un absoluto deslumbramiento, con una emoción que casi se convierte en temblor.. y recuerdo ahora el sueño que tuve el día que comencé este libro, te acuerdas? Es como si ambas vidas se mezclasen en vida y sueño, probablemente llevemos repitiendo esta unión sagrada a modo cíclico durante miles de vidas, quizá esposos, quizá amantes, quizá hermanos, pero probablemente siempre guerreros.
Tal vez lo único que quede ahora pendiente es inventar nuestro propio lenguaje compartido porque en nuestro interior ya existe, lleva existiendo más de una vida y sinceramente no sé cómo traducir con palabras y vocabulario convencional todo esto que siento.
Gracias por existir tal cual existes,
David González
 
 
REPICAN LAS CAMPANAS DENTRO DE MI....
 
 
 
 
 


Acerca de la escritura
 
 
(fragmento del Fedro de Platón)1
 
Sócrates: Pero nos resta examinar la conveniencia o inconveniencia que pueda haber en lo escrito. ¿No es cierto?
Fedro: Sin duda.
Sócrates: ¿Sabes cuál es el medio de agradar más a los dioses por tus discursos escritos o hablados?
Fedro: No, ¿y tú?
Sócrates: Puedo contarte una tradición de los antiguos, que conocían la verdad. Si nosotros pudiésemos descubrirla por nosotros mismos, ¿nos seguiríamos preocupando aún de lo que los hombres hayan pensado antes que nosotros?
Fedro: ¡Pregunta ridícula! Cuéntame, pues, esa antigua tradición.
Sócrates: Pues bien, oí que cerca de Náucratis2, en Egipto, hubo un dios, uno de los más antiguos del país, el mismo al que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis3. Este dios se llamaba Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados, y, en fin, la escritura. El rey Tamus reinaba entonces en todo aquel país, y habitaba la gran ciudad del alto Egipto que los griegos llaman la Tebas egipcia, y que está bajo la protección del dios que ellos llaman Ammon. Teut se presentó al rey y le mostró las artes que había inventado, y le dijo lo conveniente que era difundirlas entre los egipcios. El rey le preguntó de qué utilidad sería cada una de ellas, y Teut le fue explicando en detalle los usos de cada una; y según que las explicaciones le parecían más o menos satisfactorias, Tamus aprobaba o desaprobaba. Dícese que el rey alegó al inventor, en cada uno de los inventos, muchas razones en pro y en contra, que sería largo enumerar. Cuando llegaron a la escritura dijo Teut:
 
 
«¡Oh rey! Esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener.
–Ingenioso Teut –respondió el rey– el genio que inventa las artes no está en el mismo caso que el sabio que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, le atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella sólo producirá el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; confiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino
 
1 El texto completo de esta traducción de Patricio Azcárate puede consultarse en:
 
 
http://www.e-torredebabel.com/Biblioteca/Platon/Platon.htm Algunos pasajes de este fragmento fueron modificados para facilitar la comprensión del texto.
 
2 Náucratis, ciudad fundada por comerciantes de Mileto en torno al 650 a. C. Hacia el 560, el rey Amasis (XXVI dinastía) la convirtió en puerto privilegiado para el comercio griego. La prosperidad de Náucratis acabó con la conquista, en el año 525, de Egipto por Cambises.
 
3 Pájaro sagrado de la mitología egipcia, representación del dios Thot. Continuamente buscaba alimento y, por ello, llegó a considerársele dios de la inteligencia.
 
 
de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.»
 
Fedro: Mi querido Sócrates, tienes especial gracia para pronunciar discursos egipcios, y lo mismo harías de todos los países del universo, si quisieras.
Sócrates: Amigo mío, los sacerdotes del santuario de Zeus en Dodona decían que los primeros oráculos salieron de una encina. Los hombres de otro tiempo, que no tenían la sabiduría de los modernos, en su sencillez consentían escuchar a una encina o a una roca, con tal que la roca o la encina dijesen verdad. Pero tú necesitas saber el nombre y el país del que habla, y no te basta examinar si lo que dice es verdadero o falso.
Fedro: Tienes razón en reprenderme, y creo que es preciso juzgar la escritura como el tebano.
Sócrates: El que piensa transmitir un arte, consignándolo en un libro, y el que cree a su vez tomarlo de éste, como si estos caracteres pudiesen darle alguna instrucción clara y sólida, me parece un gran necio; y seguramente ignora el oráculo de Ammon, si piensa que un escrito pueda ser más que un medio de despertar reminiscencias en aquel que conoce ya el objeto de que en él se trata.
Fedro: Lo que acabas de decir es muy exacto.
Sócrates: Éste es, mi querido Fedro, el inconveniente, así de la escritura como de la pintura; las producciones de este último arte parecen vivas, pero interrógalas, y verás que guardan un grave silencio. Lo mismo sucede con los discursos escritos: al oírlos o leerlos crees que piensan, pero pídeles alguna explicación sobre el objeto que contienen, y te responden siempre la misma cosa. Lo que una vez está escrito rueda de mano en mano, pasando de los que entienden la materia a aquellos para quienes no ha sido escrita la obra, sin saber, por consiguiente, ni con quién debe hablar, ni con quién debe callarse. Si un escrito se ve insultado o despreciado injustamente, tiene siempre necesidad del socorro de su padre, porque por sí mismo es incapaz de rechazar los ataques y de defenderse.
Fedro: Tienes también razón.
Sócrates: Pero consideremos los discursos de otra especie, hermana legítima de esta elocuencia bastarda; veamos cómo nace y cómo es mejor y más poderosa que la otra.
Fedro: ¿Qué discurso es y cuál es su origen?
Sócrates: El discurso que está escrito con los caracteres de la ciencia en el alma del que estudia es el que puede defenderse por sí mismo, el que sabe hablar y callar a tiempo.
Fedro: Hablas del discurso vivo y animado, que reside en el alma del que está en posesión de la ciencia, y al lado del cual el discurso escrito no es más que un vano simulacro.
 
 
Sócrates: Sin duda. Pero dime: un jardinero inteligente que cuidara mucho a sus semillas y que quisiese verlas fructificar, ¿las plantaría en verano en los jardines de Adonis4, para tener el gusto de verlas convertidas en preciosas plantas en ocho días? O más bien, si hiciera tal cosa, ¿podría ser por otro motivo que por pura diversión o con ocasión de una fiesta? En cambio con las semillas que más le interesaran seguiría indudablemente las reglas de la agricultura, y las sembraría en un terreno conveniente, contentándose con verlas fructificar a los ocho meses de sembradas.
 
Fedro: Seguramente, mi querido Sócrates, él se ocuparía de las unas seriamente, y respecto a las otras lo miraría como un recreo.
Sócrates: Y el que posee la ciencia de lo justo, de lo bello y de lo bueno, ¿tendrá, según nuestros principios, menos sabiduría que el jardinero en el empleo de sus semillas?
Fedro: Yo no lo creo.
Sócrates: Después de depositarlas en agua negra, no irá a sembrarlas con el auxilio del cálamo y con palabras incapaces de defenderse a sí mismas e incapaces de enseñar suficientemente la verdad.
Fedro: No es probable.
Sócrates: No, ciertamente; pero si alguna vez escribe, sembrará sus conocimientos en los jardines de la escritura para divertirse; y formará un tesoro de recuerdos para sí mismo, para que cuando llegue la edad en que se resienta la memoria –y lo mismo para todos los demás que lleguen a la vejez– pueda regocijarse viendo crecer estas tiernas plantas. Y mientras los demás hombres se entregan a otras diversiones, pasando su vida en orgías y placeres semejantes, él recreará la suya con la ocupación de que acabo de hablar.
Platón, Fedro, 274c-277a
 
4 Los «jardines de Adonis» constituían un rito funerario establecido por Afrodita en honor de Adonis, el hijo de Mirra. En vasijas con tierra se plantaban semillas que, regadas con agua caliente, florecían en pocos días y, en pocos días también, se marchitaban. Estos cultivos representaban la súbita muerte de Adonis. Las fiestas tenían, además, lugar en pleno estío (TEOFRASTRO, Historia plantarum VI 7, 3). Cf. M. DÉTIENNE, Les jardins d'Adonis. La mythologie des aromates en Gréce, París, 1972, especialmente págs. 187-226 (hay trad. esp. de J. C. BERMEJO [Madrid, 1983]). 
 

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"Paso el tiempo sacudiéndome los cabellos por la espalda, tirando de los bucles que bajan hasta mi cintura, balanceando la cabeza como las estrellas de la tele. Masco chicle apáticamente con aire hastiado. Me empapo de perfume de vainilla, como para asquear a toda la familia. Es mi rebelión vainilla"
 
 
 
"Es mi pasión vainilla. Mi amor de perfume fuerte, picante, extraño a perfume de la familia, mi amor exótico. Aquello que nadie se ha adelantado a darme, lo que yo descubro a la ventura. Eso que se me prohíbe y que, por lo tanto, deseo y tomo por instinto."
 
 
 
Enmmanuelle Laborit. El grito de la gaviota.
La Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio, ha considerado necesario escribir este artículo con el fin de aclarar algunas cuestiones que se han venido diciendo en diferentes medios de comunicación.
La noticia del siniestro del avión de la compañía Germanwings con la muerte de las 149 personas que viajaban en él, estremecía al mundo. Pero este estremecimiento se agrandaría cuando la siguiente noticia fue que el accidente había sido provocado por el copiloto, que decidió poner fin a su vida.
A partir de ese momento, se produjo una lluvia de noticias e intentar investigar sobre la vida de Andreas Lubitz fue el objetivo principal de los medios de comunicación.
El hecho de intentar cubrir una noticia lo más rápidamente posible, no exime de la responsabilidad de que ésta se trate con respeto y eficacia, manejando datos verificables. Hablar de temas tan complejos como es la conducta suicida requiere consultar a expertos en la materia, para evitar comentarios o diagnósticos impropios y fuera de la realidad. Nos gustaría destacar algunas de estas noticias, por ejemplo, uno de los primeros comentarios que se hicieron sobre la causa de conducta suicida de Lubitz fue que había sufrido el síndrome de Amok. Inmediatamente se explicó en qué consistía este síndrome: «Un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y/o agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento auto-destructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones llegándose hasta el suicidio».
A los pocos días se conoce, que el copiloto había estado buscando en Internet “cómo suicidarse”, por lo que quedó descartado que hubiese sufrido el síndrome mencionado.
Con posterioridad se habló de que era debido a una depresión grave o severa. Afirmar este diagnóstico, sin una explicación previa, lo único que hace es estigmatizar aún más a las personas que están padeciendo una depresión. Queremos dejar claro que es muy importante no identificar la depresión como único factor en el suicidio, ni todas las personas que sufren depresión grave o severa tienen ideaciones suicidas, ni todas las personas que se suicidan padecen depresión y mucho menos en este caso en el que hablamos de un suicidio extensivo a otras personas. No es una conducta común que una persona con trastorno depresivo mayor cause daño físico a terceros, por tanto este tipo de publicaciones pueden ser muy dañinas, ya que por buscar “un motivo” que dé respuesta a estos incomprensibles hechos, se cae en una simplificación de la causas. El suicidio es multicausal.
Muchas personas se preguntan ¿Qué puede llevar a una a un ser humano a realizar tal acto de barbarie?
Para poder dar una explicación lo más correctamente posible, tendríamos que disponer de datos fiables de una investigación sobre la biografía y los últimos meses de vida del Lubitz. Para los profesionales expertos en conducta suicida es muy importante poder elaborar estos datos a través de una Autopsia Psicológica del fallecido que para los que desconozcan este término, aclararemos que consiste en la exploración retrospectiva e indirecta de la personalidad y de la vida de una persona ya fallecida. Se trata de una evaluación después de la muerte de cómo era la víctima en vida, es una reconstrucción sociopsicopatológica postmortem.
Así se puede llegar a discriminar entre un posible accidente, homicidio o suicidio, por ejemplo, en caso de muerte dudosa, incluso discernir la capacidad mental de fallecido, adicionalmente sirve de apoyo emocional a los seres más allegados del fallecido y también los datos recabados se pueden utilizar posteriormente para realizar programas de prevención de conductas suicidas.
Es obvio que carecemos de estos datos y de los únicos que disponemos son de los que han difundido los diferentes medios de comunicación y de los que vayamos recopilando a medida que se vaya investigando más sobre el perfil y el entorno del copiloto.
Así pues, manejando exclusivamente lo que a día de hoy se ha publicado, siempre desde la prudencia en nuestros comentarios, podemos intentar mencionar algunas de las causas que han podido provocar el acto suicida del copiloto.
Es importante destacar que el suicidio es multifactorial y, por eso no se deben dar explicaciones simplistas. Vamos a ver algunos de los factores de riesgo así como concurrencias que se tienen que dar para que hechos como estos ocurran.
En primer lugar y quizá por orden de importancia, es probable que las dos cosas más valiosas para el copiloto fueran volar y su pareja. Al parecer, ambas cosas iba a perderlas.
Por lo que sabemos padecía depresión, junto con un alto grado de ansiedad, aunque desconocemos que acontecimientos de su vida podían estar detrás de esa depresión. Al parecer desde pequeño estaba obsesionado con volar e hizo de ese sueño una realidad, la realidad de su vida. Por consiguiente se sumaron los siguientes factores de riesgo: a nivel psicológico, ansiedad y depresión con ideación suicida, se hablaba de que tenía el síndrome de estar quemado (Burnout) y además sufrió acoso y burlas por parte de sus compañeros” con lo que ello significa. A nivel laboral, posible pérdida de aptitudes para el vuelo, tanto por motivos físicos (visión) como psicológicos, lo que significaría la consecuente pérdida de trabajo. A nivel sentimental, ruptura de pareja estable y con expectativas de futuro.
Entre los diferentes tipos de suicidio existe uno que se le denomina por venganza, el objetivo del suicidio en estos casos es castigar con su muerte a quienes le han causado o le van a causar daño. Desconocemos si ese fue el motivo de A. Lubitz, pero podríamos pensar, en un primer momento, en esa posibilidad. Venganza a la empresa, que le iba a retirar la posibilidad de volar, a sus compañeros, por las burlas a las que estuvo sometido, venganza contra su novia por haberle dejado.
Muchas personas le acusan de ser un asesino, podemos hacernos la siguiente pregunta ¿realmente quería matar los pasajeros o fue un efecto colateral de su acto suicida? Se ha dicho también que era un psicópata. Por lo que sabemos, desde nuestro punto de vista, parece que más que rasgos psicopáticos (el psicópata hace daño a los demás pero no así mismo) podría tratarse de rasgos narcisistas, lo que explicaría mejor su gran frustración ante la ruptura sentimental, al no poder seguir volando y su, aparentemente, deseo de pasar a la posterioridad.
Son muchas las preguntas que surgen sobre este caso ¿Lo hizo porque quería ser famoso para la posteridad? este sería otro tipo de conducta suicida el que se denomina por gloria, aunque en este caso su acto incitaría a la repulsa social “Todos me conocerán, todo el mundo sabrá mi nombre y lo reconocerá. Un día haré algo que cambiará el sistema”. Desgraciadamente su objetivo se ha cumplido.
La avidez de estar informados al minuto con pelos y señales, no sólo causa noticias imprecisas al principio, sino que también existe otro riesgo que es el llamado efecto Werther (efecto contagio en la metodología).
Lamentablemente, una vez más, se han incumplido casi todas y cada una de las recomendaciones de la OMS sobre como tratar temas de suicidio en los medios de comunicación:
.- No sensacionalismo, sobre todo de celebridades.
.- Ni fotos, ni notas de despedida, ni que la noticia aparezca en primera página.
.- No hay que dar una descripción detallada, sobre todo del método y de cómo lo obtuvo.
.-No hay que dar explicaciones simplistas, ni tampoco ponerlo como algo inexplicable. Siempre hay que enfocarlo como algo multifactorial.
.-No hay que ensalzar, ni glorificar al suicida; no hay que sugerir que la sociedad honre al suicida, no son ni héroes, ni cobardes.
.-No hay que aportar culpa. Hay que tener especial consideración con familiares y allegados, lanzando un mensaje solidario con los familiares sobrevivientes
.-No utilizar expresiones del tipo “epidemia de suicidios”.
.-Hay que suministrar información de ayuda, teléfonos, asociaciones, centros de salud mental, etc.
.-Dar difusión de los factores de riesgo, factores protectores y señales de alerta, para que todo el mundo los conozca
.-Hay que romper falsos mitos, muy arraigados entre los propios profesionales de la salud mental.
.-Hay que utilizar fuentes fiables y que los expertos, te ayuden a interpretar las estadísticas.
.-Transmitir que el suicidio en muchos casos, se puede prevenir.
Sabemos que, en este caso concreto, ciertas recomendaciones eran difíciles de cumplir para la prensa, pero otras no. Lo importante es evitar que se produzca el famoso Efecto Wherter.
Algunos expertos consideran que las conductas suicidas no se pueden prevenir, consecuentemente para qué vamos a actuar si no podemos hacer nada. La falta de dotación de recursos por parte de las autoridades político-sanitarias, para poner en marcha programas generales y permanentes de prevención es una de las razones por la que en España desde hace 6 años, los suicidios superan con creces a los muertos por accidente de circulación, por poner un ejemplo, los últimos datos provisionales disponibles son del 2013, reflejan 3870 suicidios, 10 suicidios al día como mínimo.
Al parecer Lutbiz, buscaba tanto maneras y métodos de suicidarse como tratamientos de cura, por tanto, al igual que otras personas con ideación suicida, tenía la ambivalencia entre querer morir o vivir, de ahí la importancia de la detección y la prevención.
Las máximas autoridades de Lufthansa cometieron errores al intentar dar explicaciones antes de tiempo, al afirmar que el copiloto “se encontraba al 100%”. Mirando hacia otro lado estamos abocados que la historia se repita. La conducta suicida hay que mirarla de frente, analizarla, entenderla y entonces podrá ser tratada. Lo peor que se puede hacer es no hacer nada.
En definitiva, muchas son las incógnitas y muchas las preguntas que como profesionales de la salud mental nos podemos plantear
¿Estaba en tratamiento psicoterapéutico o psiquiátrico-psicofarmacológico? Son muy diferentes.
¿Desde qué marco teórico fue tratado?
¿A Cuántas sesiones fue? ¿Acudía de manera constante?
¿Detectó el profesional el posible riesgo suicida?
Y otras muchas.
Es muy posible, que tengamos que esperar a que las investigaciones nos aporten nuevos datos sobre el copiloto y sobre su entorno, o quizá, también pueda suceder, que dentro de un tiempo esta noticia caiga en el olvido y como siempre, el suicidio vuelva a ser tabú.
Por último, desde la Asociación de Prevención de Suicidio (AIPIS) queremos manifestar nuestra solidaridad con los familiares de las víctimas del accidente, sin olvidar el dolor por el que estarán atravesando los familiares de Lubitz.
Nuestro reconocimiento a los psicólogos y demás personal de emergencia (médicos, policías, bomberos, trabajadores sociales y un largo etc.) que con su entrega y dedicación han ayudado a que esos momentos difíciles sean menos angustiosos. Gracias a todos ellos.
Los profesionales de la
 
 
ASOCIACIÓN DE INVESTIGACIÓN, PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN DEL SUICIDIO.