El nuevo libro antológico de Groenlandia, Des-amor (antología literaria groenlandesa) ya está disponible en la página web.
http://www.revistagroenlandia.com/PDF/Antologia-desamor.pdf
También podéis encontrarla en el ISSUU y en el SCRIBD:
http://www.scribd.com/doc/33958523/Antologia-Des-Amor-Groenlandia
Mariposas vivas
O cajas de metal irrescatables
irrisorios juegos verbales
la imagen asonetada que siempre aparece fresca
la hucha de la imaginación que nunca ha de estar repleta
matrícula de los sueños
burdeles repletos de muertos en vida
versos kilométricos que se deslizan
la locura atenuada que busca su guarida
cerrar los ojos para ver
fotogramas como fantasmas resucitan la retina
aquel acento de Cortazar enroscándose
genoma de celulosa, y cada noche otras vidas
la muerte bella expuesta en un cristal
y en la mente siempre
mariposas vivas.
DAVID FUEYO
SOLO LOS YONKIS SABEN QUERERSE
Sólo los yonkis saben quererse como es debido. Van en el metro, el tren, cualquier medio que les transporte a ninguna parte pero juntos, siempre de la mano. La mirada fija en el infinito y sin embargo una claridad de amor en sus ojos, entre los dos, inalcanzable para el resto de los mortales. Pequeños gestos compartidos que nosotros desconocemos. Esa nada que les inunda les hace más fuertes, más reales.
Él mira por la ventana sin que sus pupilas puedan detenerse en nada, la búsqueda va por dentro, siempre, a todas horas. Ella mira al otro lado pero de vez en cuando, le acaricia el rostro y él, sin apenas mirarla, más por conocimiento exacto de su cuerpo que lo que sus ojos le permiten ver, su estado de abismo, le aparta el pelo de la cara y le besa el hombro. Vuelven sus ojos a perderse entonces, en mundos completamente distintos pero sólo uno, al fin y al cabo, entre los dos. Apenas hablan, mueven de manera inquieta manos y piernas, pero a modo acompasado, sincronizado por una especie de reloj interno que marca la urgencia siempre.
De repente surge la voz, la palabra entre ellos, siempre demasiado alta, y sin temor a nada y a modo de lección, uno de ellos –no importa cuál- le dice al otro: Te amo. Y lo dice a gritos, sin pensarlo, y justo después vuelve a perderse en un abismo indescifrable que, pese a todo, comparte con su amor. Es evidente que sólo los yonkis saben quererse como es debido.
A David González
ESCAMAS
Él preguntó: “¿Cómo has logrado llegar hasta aquí?”. Ella levantó la cabeza, apartó el vaso y dijo: “Reptando, reptando como una jodida serpiente. Mira mis botas”. Piel muerta y gastada bajo sus pies. Escamas de toda una vida.
WOMAN
Esa mujer que todos conocemos,
quien manifiesta su supervivencia
cada día a golpe contundente
de tacón afilado cual navaja,
que camina por las calles con absoluta decisión
pues sabe desde siempre que su camino se recorre a solas.
Aquella que no teme a la verdad,
la que agarra a su hijo de las entrañas mismas
para arrancarlo del dolor,
la que antepone lo imprescindible,
lo realmente importante,
ante lo que nunca será bien visto por los hombres
que creen dirigir la tribu fantasma.
Mujer que corre con los lobos,
guerrera, la no vencida,
la que no abandona el ring
hasta pisar la lona.
La eterna Juana de Arco.
Aquella que lame sus heridas
a solas como los gatos,
la que se defiende una y mil veces
ante la impunidad de la injusticia que nos vence cada día.
Ella, tú, nosotras, las que seguimos creyendo que en cada grieta,
con cada golpe,
la fuerza crece en nuestro vientre
y porque la mujer sabe transformar el mundo en acto,
en hecho,
en maneras de sobrevivir a la desesperación profunda.
Aquella que deshace el nudo con los dientes.
Porque ellas engendrarán “legiones de hombres buenos”
que crecerán en multitud por los siglos de los siglos
reproduciéndose en constante mutación continua
hasta alcanzar la absoluta cercanía
que aún necesitamos sentir entre mujer y hombre.
Mujer que sueña en blanco y negro,
que conoce los abismos pues en todos ha estado,
que pelea y no se cansa pues su lucha incesante
tiene el poder de las mareas
cuyos océanos reproducen de forma rítmica
cada uno de sus gestos,
ese vaivén que nos describe en sigiloso susurro su anatomía.
Mujer más allá del cuerpo,
mujer sin amo “ni patria ni religión”,
mujer cuyo origen nace en el centro mismo del universo
y a él regresa en cada muerte.
Mujer que renace por tanto cada día
en cada minúscula población del mundo
y cuyo llanto es el llanto del mundo entero.
Mujer violada, torturada, sacrificada, rota, en definitiva,
por el verdugo que tanto teme su poder ancestral.
Mujer que ha soportar la sangre sobre su piel
cuando decide, finalmente, pero nunca tarde,
alejarse de quien se agarra con fuerza a su espalda
para tapar de modo alguno la debilidad
que tan sólo los ojos realmente abiertos,
aquellos que habitan el alma,
pueden ver en el rostro de la ira, en la debilidad ajena.
Cansancio, peso, dolor en el centro mismo del corazón
que viene de lejos, tan antiguo, que nos cuesta reconocer
como nuestro.
Mujer que decide seguir peleando frente a las voces
que susurran rendición,
frente al rol de hembra pacífica
que ha de conservar las formas que otros le arrebataron.
Todas y cada una de las mujeres
que deciden, por tanto, llevar a cabo sus propias vidas,
sus propias reglas, decisiones, normas,
pese a todo lo que eso implica,
las que saben maquillar el golpe en el ojo o la mejilla
en el que aún late el corazón viejo
y aquellas que de las lágrimas últimas saben extraer
una sonrisa final
que desconcierta y desconcertará siempre al alma perdida
de quien busca de forma errónea más allá de si mismo,
aquel que padece hambre eterna,
la escasa inteligencia de los que jamás se atreverán
a infringir norma alguna
repitiendo así el papel eterno del verdugo,
pagando su temor en el cuerpo del otro
con todo tipo de herramientas verbales y físicas,
instrumentos perfeccionados a lo largo de los años,
cuyas marcas la mujer arrancará a dentelladas,
una y otra vez,
todas las veces necesarias.
La impunidad es esa sensación que aún y tal vez siempre sentiremos cerca,
al lado justo,
en nuestras manos,
pero sabemos que nosotras, mujeres,
elegimos pelear, que nadie consigue ni conseguirá jamás domesticarnos,
pues como animales salvajes que somos
el instinto nos salva y salvará de toda trampa.
Los reptiles del mundo que conocemos
seguirán empecinados en colarse en nuestras vidas,
seguirán intentando silenciar nuestras voces,
que el susurro de la culpa que nos inculcaron
germine en lo más profundo
hasta quedar atrapadas en las redes más propicias
para ellos, para la caza,
para aquellos que crearon la normativa vigente,
quienes seguirán castigando nuestra decisión de manifestar nuestro poder y sabiduría,
defender aquello en lo que creemos,
disfrutar del cuerpo que nos ha sido concedido a nuestro antojo
y no al antojo de quien duerme a nuestro lado
ciertas noches o tan sólo una,
nuestra voz se escuchará alta y clara
porque hace ya demasiado tiempo decidimos
no callarnos, nombrar, acusar, señalar incluso
al culpable de las atrocidades cotidianas
que ocurren a nuestro alrededor.
El segundo sexo nunca fue el sexo débil,
quien hiere o golpea es aquél que teme
y no al contrario.
No nos engañemos,
nos cortan el paso, nos detienen,
nos mutilan, nos asesinan, porque nos temen,
y si eso es así, y así lo es, puedo asegurarlo,
nadie nunca jamás,
podrá romper el círculo
de lucha constante en el ring
por alcanzar aquello que nos pertenece
y nos ha pertenecido siempre,
no sólo una “habitación propia”
sino también la casa entera, nuestro lugar en el mundo,
aquel que hemos ganado,
aquel que siempre nos ha pertenecido.
No nos creamos desheredadas de lo que siempre fue nuestro.
La manzana original
nunca fue castigo alguno
sino el primer paso
diminuto, escaso,
hacia la libertad
que ahora hemos de tomar por completo.
Ha llegado la hora de reconocernos frente al espejo
y que ese gesto
nos devuelva la imagen real,
el triunfo alcanzado
por todas aquellas que nos preceden
a quienes debemos rendir homenaje de la única forma posible:
peleando,
peleando siempre,
hasta el final….
nunca madre nunca fondo definitivo
ni la forma exacta a la que agarrarse
sólo huecos que provocan frío intenso
tormentas devastadoras y latitudes desconocidas
que marcan el paso de las horas y definen
con recuerdos tu rostro en el espejo
la forma de mirar y ver por dentro
la realidad mañana cuando todo hoy
haya sido ya desperdiciado
roto
para siempre
fondo hambriento
GENERACIÓN BLOGGER en La Voz de Galicia
La cama estaba a medio hacer. Ella dibujaba su silueta mientras permanecía tendida en el suelo. Su cazadora estaba allí, junto a ella, y sus zapatos y su camisa. Ella permanecía en el sitio exacto del suelo en el que aterrizó al caerse de la cama. Ni siquiera intentó levantarse, realizar movimiento alguno; allí quieta, con su camiseta estirada por el uso y las piernas frías por el contacto con el mármol. Seguía dibujando su silueta perdida en el suelo, a su lado, su cabello ondulado parecía invadir ese espacio que él debería ocupar, que ella dibujaba para retenerlo. La ventana seguía abierta. Llevaba horas ahí, en la misma postura, helada. Cada vez que cerraba los ojos lo escuchaba de nuevo: el sonido de un cuerpo que se estrella contra el asfalto. Cuando cayó de la cama comprobó que la pesadilla se había hecho realidad. Ya no volvió a moverse.
MUJER SECA
Decían en el vecindario que su voz era la de un hombre y su modo de caminar y de mostrarse altiva cuando arreglaba el jardín con su ropa de trabajo. Parecía haber tenido una vida difícil. En el vecindario se contaban todo tipo de historias sobre ella, algunas truculentas. A ella, sin embargo, parecía no afectarle nada. Mujer seca por dentro, decían.
ADOLESCENCIA
Mujer y niña. La niña se aleja y la mujer despierta. Cambios profundos dentro y fuera, en silueta y alma. Eso genera conflicto, dolor, lucha; el combate entre la niña y la mujer que se acerca con paso firme comienza... La mujer que llega transforma cuerpo y mente, la cadera toma forma y el pecho, las piernas, el rostro, las facciones adoptan una nueva personalidad, una identidad propia. Mientras tanto la niña a punto de diluirse se aferra con fuerza a la ingenuidad, a los cuentos de hadas en los que se cobijaba, a la luz que hasta ahora ha guiado sus sueños. Entonces se produce un temblor interno, cierta actividad sísmica que agita y erosiona lo establecido, crece la duda, la mujer se abre paso entre los escombros de la niña que va desapareciendo poco a poco, en silencio, bajo la apariencia de cisne que toda mujer ofrece al mundo en esos años, en los que aún no ha sido golpeada por la vida y las sombras. Niña aún por dentro pese a todo, boceto de mujer.
MADUREZ
He aquí la mujer madura, aquella en cuya mirada descubrimos todas y cada una de las cicatrices del mundo, los golpes recibidos, la lucha, las victorias, los deseos intactos, el espíritu firme que se aleja de la docilidad impuesta, cierta tristeza en el alma por lo vivido, lo conocido, la experiencia que toda mujer arrastra en sus venas desde hace siglos. Es aquí donde comprobamos el poder del instinto, la mujer que ya no teme ser vista, no ha de rendir cuentas, su libertad es absoluta, aquella que habla alto y claro, la que sabe callar también lo innecesario, el rostro más bello que nunca, profundo hasta el abismo, formado por cada experiencia vivida. Cada arruga, cada mueca: un sentimiento, una pasión… La boca más suave, dispuesta a abrirse como algo sagrado para devorar los frutos de su cosecha -quizá el labio ajeno-, el cabello largo como símbolo evidente de fuerza, fiereza, la mujer más primitiva y más cercana a la mujer primera, la que dirige sus propia manada cual loba exuberante y poderosa. Todas y cada una de las mujeres del mundo en un solo rostro, un solo cuerpo, la memoria colectiva de toda la humanidad en su regazo, dentro del corazón. La mujer que ya no teme a nada ni nadie. Esa mujer que todos conocemos.
JUAN FALCÓN
Juan Falcón García nace en Oviedo el 26 de Agosto de 1985. Comienza sus primeros estudios artísticos en el Instituto Aramo de Oviedo, donde realiza el bachillerato en la especialidad de arte. Más tarde inicia el ciclo formativo de Grabado y Técnicas de Estampación en
Hoy se dedica a la pintura principalmente, sin olvidar su formación en grabado y dibujo. En Junio de 2007 participa en la exposición de obra gráfica de jóvenes creadores en la sala de exposiciones de la estación de los Alsas en Oviedo. Anualmente en el mes de diciembre expone sus últimas obras en el Café la Cooperativa, en Oviedo. Su obra ha formado parte de una exposición colectiva en la Galería Cimentada. En marzo de 2008 da a conocer públicamente en la Escuela de Arte de Oviedo su proyecto de Grabado y Técnicas de Estampación titulada Art Session. Además de su imparable proceso de creación pictórica, colabora con un grupo de artistas que exponen por toda la geografía asturiana, bajo el nombre de ‘’Arte para Picar’’.
Su obra, por tanto, ha aparecido en diversas salas y destacadada en medios de comunicación regionales y nacionales (el mes pasado aparecía una reseña de su última exposición en el apartado de cultura de “El País”). Ha combinado su labor creativa con la docente, llevando a cabo talleres de pintura y otras modalidades artísticas. Creador nato, ha sabido conjugar su obra con otras artes como la música o la literatura, con proyectos innovadores en los que consigue atrapar al espectador con una lectura multidisciplinar de sus cuadros (acompañados de textos, inspirados en músicos, instrumentos, melodías…)
En sus cuadros, Juan Falcón, nos ofrece un universo propio, en el que confluyen diversas tendencias artísticas e influencias, personajes extremos que nos cautivan, instrumentos que parecen vibrar, animales de rostro inquietante… Una obra llena de colorido, personal y muy viva. Imprescindible destacar la mujer como elemento omnipresente, la mujer cuyos contornos delimita con un conocimiento preciso de su anatomía y producto de una reflexión profunda acerca del alma del cuerpo y rostro que dibuja. Descubrimos en sus cuadros pasado y presente de unos personajes que conmueven, cuya diferencia marca la personalidad de un artista que confirma que la unión de conciencia y obra es y será siempre poderosa. Talento que Juan Falcón demuestra con su trabajo incesante, sobran adjetivos.
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